EN
EL DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE (18 DE DICIEMBRE)
EL
SÍNDROME DE ULISES O ESTRÉS CRÓNICO DEL EMIGRANTE.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
El
psiquiatra español Joseba Achotegui (1954) describió en el 2002 una nueva entidad nosológica que denominó el Síndrome
de Ulises: “El Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple se
caracteriza, por un lado, porque la persona padece unos determinados estresores
o duelos y, por otro lado, porque aparecen un amplio conjunto de síntomas
psíquicos y somáticos que se enmarcan en el área de la salud mental.” El nombre
proviene del personaje homérico Ulises.
2
Ulises, héroe principal de la Odisea, (Homero,
siglo VIII a. de C) debe regresar a su
pueblo (Ítaca) después de la Guerra de Troya, solventando innumerables
dificultades durante diez años (pero antes estuvo diez años peleando, por lo
que en total fueron veinte.). En ese periodo lo acosa la nostalgia por su patria y el sufrimiento
por la lejanía de sus seres queridos.
3
Las
alteraciones emocionales en el síndrome de Ulises son provocadas por no
encontrarle sentido a la vida en circunstancias tan adversas donde campea la
soledad, la incomprensión de una sociedad distinta a la propia y el temor al
fracaso.
4
El
escritor colombiano Santiago Gamboa (1965) publicó en el 2005 la novela El
síndrome de Ulises, productos de sus vivencias estudiantiles en Francia: Soñó
un París muy diferente desde su Bogotá natal, y descubrió en su primer viaje a
la Ciudad de la Luz que "barriadas y suburbios estaban poblados de
inmigrantes de todos los colores en los que se sobrevivía con grandes
dificultades". La obra fue finalista del Premio Rómulo Gallegos (2007).
5
Mientras
Ulises se ausenta por dos décadas cruzando mares y tierras ignotas, padeciendo
peligrosas aventuras, su familia sufre la interminable espera. Por eso la
lógica nos hace suponer que es cuestión de tiempo la descripción de otros
síndromes relacionados: el síndrome de Penélope, la abnegada esposa de Ulises,
y el síndrome de Telémaco, el valiente hijo de Ulises. Y es que las penas por
la separación son recíprocas. Ya lo dijo nuestro incomparable cantautor Ángel
Ávila: “Tú lloras porque me voy, y yo porque tú te quedas.” (Lamento del
canoero, 1969).
No hay comentarios:
Publicar un comentario